Autor: Martín Varela, subdirector Fundación Trilema

La concurrencia educativa de la pasada semana aunó dos acontecimientos educativos de cierta relevancia. Por un lado, enlightED, Conferencia Mundial sobre Educación, Tecnología e Innovación que, en su tercera edición, ha sido totalmente virtual. Ello ha permitido que podamos asistir a este foro para contrastar tendencias y criterios de fondo. También la oportunidad de escuchar voces de influencia educativa mundial, tanto en políticas como en prácticas educativas de calado.

Entre tanta tecnología que se propone y se impone, la certeza de que en las raíces profundas de quiénes somos y cómo nos construimos y construimos sociedad, se está jugando el verdadero partido a nivel educativo.

No nos ha resultado una sorpresa comprobar que el denominador común haya sido que las llamadas habilidades blandas, para nosotros las funciones ejecutivas de la inteligencia, sea lo que se impone como lo que lógicamente deba “aprenderse” en la escuela. Ya es casi una irresponsabilidad dedicarnos a otras cuestiones mientras el mundo se para y aborda su mayor crisis desde la segunda guerra mundial. ¿Todavía no nos creemos que no sabemos para qué mundo preparamos a nuestros alumnos?

Entre los desafíos enunciados me quedo con el expresado por Fernando Reimers, director de la Iniciativa Global de Innovación en Educación de la Universidad de Harvard y Andreas Schleicher director de Educación y Habilidades de la OCDE y supervisor de las pruebas PISA: No se trata de educar solo a la persona, también consiste en educar a un marco educativo que te ayude a tomar decisiones morales, con tecnología o sin ella”.

Y aquí la concurrencia, no solo de eventos educativos, sino de cuestiones de fondo a equilibrar en estos tiempos en los que lo urgente es muchos días más importante. Han salido a luz los resultados de las pruebas PISA sobre Competencia Global. Los datos de nuestros alumnos son muy buenos. Pero las buenas noticias no las celebramos tanto…

Respecto del alumnado por personas de otras culturas:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No estamos acostumbrados a vernos ahí, tan arriba, en positivo, en las estadísticas. Ello habla muy bien de nuestra sociedad, de nuestros centros educativos, profesorado y directivos. Algunos se preguntarán si esto es más o menos relevante que los resultados en las otras pruebas PISA. No tenemos dudas. Pero, en todo caso, la apuesta valiente es AMBAS.

Porque es posible concurrir educativamente también en esto. En ello estamos. Y a ello asistimos cada día. A la valentía de docentes e instituciones que, con sus decisiones y acciones marcan el camino. A no perder en ningún momento a la persona como el lugar central y razón de ser de la escuela: el niño, el futuro, el suyo, el nuestro.